¿Cuándo tomarla?

La pasta, los cereales y sus derivados (como el pan) y las patatas, que son fuentes de hidratos de carbono, deben constituir la base de nuestra alimentación, por lo que lo más saludable es tomar todos los días cantidades moderadas de alimentos de este grupo, alternándolos a lo largo de la semana. Se recomienda consumir pasta de dos a tres veces a la semana, ya sea como un primer plato, plato único o ingrediente de una sopa o de una ensalada, alternándola con el arroz y las patatas. El mejor momento para tomar pasta es en la comida, porque “quemaremos” más fácilmente la energía que nos proporciona. Es menos aconsejable comerla en la cena, ya que nuestro cuerpo ya no va a agotar esa energía en las últimas horas del día, y mucho menos cuando nos vamos a a la cama , por lo que buena parte de los hidratos de carbono que nos aporte se terminará acumulando en forma de grasa.
 

¿De verdad engorda?

LOS NUTRIENTES MÁS ABUNDANTES EN LA PASTA SON LOS HIDRATOS DE CARBONO (o carbohidratos) en su forma compleja (almidón), que representan el 75% de su peso, seguidos por las proteínas (12%). contiene muy poca grasa: tan solo el 1,8% de su peso en el caso de la pasta simple.

  • Los carbohidratos se transforman en glucosa, que es la energía que va rápidamente al cerebro y a los músculos. Si tomamos una ración de pasta adecuada a nuestra actividad física e intelectual, la pasta nos proporciona una buena dosis de energía y no nos hace engordar. Por esta razón los deportistas consumen mucha pasta.
     
  • En cambio, si tomamos más pasta, el sobrante de “energía” que no aprovechamos se almacena en nuestro cuerpo en forma de grasa. Por eso, en sí misma, la pasta no engorda si la consumimos con moderación.
     

Pasta con calorías extra

El pan está hecho con harina, al igual que la pasta. Por eso, mojar pan en la salsa de unos deliciosos espaguetis, por más apetecible que sea, supone un extra de calorías que solo se pueden permitir las personas muy activas. Algo similar ocurre con la salsa bechamel, muy utilizada en recetas como la lasaña o los canelones. Al elaborarse con harina, conviene dejar el pan para otros momentos del día en los que necesitemos más energía.

Pasta integral, más sana y nutritiva

Si quieres que tus platos de pasta sean aún más sanos, prueba la pasta integral. Se elabora con harinas de cereales enteros menos refinados, por lo cual:

  1. Su valor nutricional (vitaminas y minerales) es mayor. destacan su aporte de hierro y de fósforo.
     
  2. Contiene más fibra, por lo que es más saciante, se digiere más despacio y, como consecuencia, la absorción de sus hidratos de carbono (glucosa) también es más lenta. Esto es muy beneficioso, porque cuanto más lenta sea la entrada de azúcar en las células, menor es la probabilidad de que se transforme en grasa en el organismo. Por eso este tipo de pasta es una fuente de energía aún más saludable. Si ya la has probado y no te va la pasta integral, acompaña tu platos de pasta clásica con alimentos ricos en fibra, como verduras crudas o cocinadas.
     

¡Las salsas suman calorías!

Ten en cuenta que las salsas (tomate frito, bechamel, salsa de queso, salsa carbonara hecha con nata, etc.), así como los acompañamientos cárnicos (carne picada, beicon, chorizo, salchicha…) y el queso rallado que se añada por encima, pueden duplicar o incluso triplicar el valor calórico de cualquier plato de pasta, y además estos ingredientes añaden una considerable cantidad de grasas saturadas que habrá que tener en cuenta en el conjunto de lo que comamos en el día para no cometer excesos.

Si quieres que tu plato sea más ligero, toma la pasta acompañada de verduras crudas o cocinadas, ya sea en caliente o en ensalada, rehogada con un poco de ajo si lo deseas para darle más sabor), o bien aderezada con un chorrito de aceite de oliva y especias.


Vía: sabervivir.es

Publicado: 5 de Enero de 2015